La Familia Gipson: Gary, Silvia y Tony
“¡Cuando nosotros compramos, lo que había ahí era solo un baldío! ¡¡Los Desarrolladores cumplieron con lo que nos prometieron!!”
Por los últimos 12 años hemos estado visitando Mazatlán. Debido a que nos enamoramos de esta ciudad decidimos que, después que nos retiráramos, íbamos a convertir a Mazatlán en nuestro hogar permanente. Es un lugar precioso; la gente es muy amable; y la comida es muy buena. Originalmente, queríamos tener una casa frente al océano. Desafortunadamente, los precios de las casas, así como los de los condominios que miran al océano, son exorbitantes.
Después de buscar por toda la ciudad lugares frente al mar para vivir, encontramos a Paradise Bay Grand y nos enamoramos de él. Las dos razones principales por las cuales nos mudamos aquí fueron: ubicación y el bajo precio.
Durante la mayor parte de nuestras vidas tuvimos alberca. Cada día del año, sin fallar, estábamos obligados a limpiarla y darle mantenimiento… ¡No más! ¡Ahora, alguien hace eso por nosotros!
Nos fascina el gimnasio con su equipo tan moderno. Los tres lo usamos entre tres y cuatro días por semana.
Los Dueños/Desarrolladores no pueden ser más amables.
En otros proyectos, en ocasiones, ni siquiera los conoces. Aquí, sin embargo, se convierten en tus amigos y son muy accesibles.
¡Las puestas de sol, señala Tony, son las más hermosas que haya visto!